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Las bebidas alcohólicas en Navidad y Año Nuevo

Mon, Dec 22, 2008

Bebidas

Las fiestas de Navidad y Año Nuevo se prestan para tomar unas cuantas copas mientras se espera la llegada de la medianoche para intercambian regalos, besos, abrazos, brindis y buenos augurios.

Sabido es que para las compras navideñas y de fin de año las bebidas alcohólicas como ser los vinos finos, sidras y champagne, ocupan un lugar preferente.

De hecho, muchas personas afirman que donde no hay licor no hay fiesta, mientras que otras por tradición religiosa o cultural prefieren festejar con bebidas alternativas.

Sea cual sea su caso, lo cierto es que siempre hay un tipo de bebida en estas fiestas.

Con el menú listo para su cena, el siguiente paso para una noche especial e inolvidable es elegir las bebidas adecuadas.

Una vez que nos hagamos a la idea de que tan importante como la comida, lo es la bebida, estaremos preparados para ofrecer una buena mesa.

Comenzamos con el aperitivo:

La finalidad de esta bebida es ir preparando al comensal para el posterior disfrute de la comida que se servirá.

Y para comenzar, y mientras van llegando todos nuestros comensales, o bien, simplemente, para ir abriendo boca, nada mejor que ofrecer un buen vino fino.

Uno de Jerez, algún vino blanco o un espumoso, servirá para comenzar a romper el hielo. Y si lo servimos con algún entrante de picoteo, como un platito de jamón o quesos, aún mejor.

Los aperitivos se sirven fuera del espacio elegido para la mesa de la cena.

El vino para la cena:

No podemos simplemente comprar una buena botella de vino, pensando que como es una buena marca, gustará, sin antes haber tenido en cuenta si vamos a servir pescado, marisco o carnes.

Para ello veamos las opciones:

Vinos espumosos secos: Además de servirse con los aperitivos, acompañan perfectamente a los mariscos crudos o cocidos, ensaladas a base de mariscos y pescados hervidos, verduras, pastas y arroz con salsas delicadas.

Vinos blancos secos y con sabor a frutas: Excelentes sustitutos de los vinos espumosos, que de igual manera armonizan muy bien con los mariscos crudos, pescados hervidos, verduras, pastas y arroz con salsas delicadas.

Vinos blancos aromáticos y añejos: Son ideales para acompañar las pastas y los arroces con salsas aromatizadas, las verduras o los champiñones, los huesos, el pescado preparado al horno o guisado y los quesos de cabra frescos.

Vinos blancos añejados en barriles: Son vinos que tiene un delicioso sabor y olor; se sirven con paté, aves, pescados como la trucha y el pez espada, así como los preparados a la parrilla.

Vinos rosados de sabor delicado: Se sirven con jamón crudo, salchichones, mortadelas, etc. Con la pasta rellena o gratinada; aves y carnes blancas con salsas aromatizadas, trufas y quesos frescos.

Vinos tintos, jóvenes y frescos: Los mejores para acompañar a los frijoles, sopas cocidas con legumbres, sopa de cebolla; carnes blancas guisadas, las carnes rojas asadas, los pescados grasos, las sopas de pescado bien condimentadas y con los quesos semiañejados.

Vinos tintos añejados: Ideales para acompañar a las carnes rojas, el cerdo preparado en salsa, los asados, y los quesos de sabor fuerte.

Elegidos los vinos, recordemos algunos consejos en relación a los vinos:

* Los vinos son fermentos de la uva, es materia viva dentro de la botella. Por eso se deben consumir lo más frescos posibles.

* Lo ideal es que permanezca en un lugar oscuro y tranquilo, donde la botella pueda estar acostada para que el líquido esté en contacto con el corcho y así no le entre aire y se vuelva a fermentar.

* La temperatura del lugar donde guarde los vinos debe ser estable para que se conserven bien, así como lejos de los ruidos fuertes.

* La fecha que aparece en la etiqueta indica el año en que fue recogida la uva. El vino blanco debe ser lo más joven posible para que se pueda sentir su aroma, finura y color ideal.

Para el vino tinto tenga cuidado; no todos son para guardar indefinidamente; los jóvenes también se deben consumir ligero, solo los que han tenido maduración en madera se pueden guardar más tiempo.

* El vino blanco se debe tomar a una temperatura de 7 a 8 grados y el vino tinto de 17 a 18 grados. Tomarlos a temperatura ambiente no siempre es lo ideal, sobre todo en ciudades cálidas.

Ponga a refrescar el vino en un poco de agua con hielo para que llegue a 18 grados y pueda disfrutar de sus aromas y sabores.

No es agradable tomar un vino blanco a una temperatura mayor a los 8 grados, ni un vino tinto a más de 18 grados; muy caliente se pone pesado y ácido.

* Si no termina de tomarse la botella de vino, ya abierta tápela, guárdela en el refrigerador 2 o 3 días para después abrirla y disfrutarla.

* Nunca sirva una copa de vino hasta el borde, solo sirva un tercio de la copa para que pueda mover el vino dentro de ella y disfrute de los aromas que salen al moverlo.

* No permita que le sirvan más vino cuando ya tenga en la copa; pues las temperaturas son diferentes y le cambiará el sabor del que ya está tomando.

* Las copas no deben lavarse con jabón; con agua caliente es suficiente para su limpieza pues el jabón queda en la copa y cambia el sabor.

* Busque para sus comidas el vino que más le ayude a realzar los sabores, recuerde que la comida acompaña al vino y no el vino a la comida. Debe equilibrar los sabores fuertes con vinos de cepas más densas, vinos jóvenes o poca madera con comidas ligeras no muy condimentadas.

* Decante su vino cuando tiene tiempo de guardado; los vinos blancos no se decantan.

* El mejor vino es el que más le guste a usted, disfrútelo.

¿y que copa usar para servir el vino?

Los vinos envejecidos o tintos añejos, se deben servir en una copa amplia con boca relativamente estrecha, para evitar que el aroma se pierda.

Los vinos tintos se presentan en una copa con boca menos ancha, y la “panza” menos pronunciada que la anterior.

Los vinos blancos se pueden servir en copas tipo “tulipán”, llamadas así por tener la forma de esta flor.

Los vinos rosados: Para estos vinos se emplean copas de medianas dimensiones en forma de campana.

Los vinos espumosos: Para servir estos vinos, hay dos tipos de copas: La copa tradicional para champán, la cual es ancha y bajita y la estilo “flauta” que es alta y estrecha, su forma

La bebida para los postres

Los vinos de postre mas conocidos son el Oporto, Marsala, Mistela, Excelentes para acompañar el chocolate y los turrones.

También el Moscato es ideal para acompañar tortas, dulces y diferentes reposterías.

Los vinos y licores de postre son de fácil digestión y poseen un aroma intenso y un sabor floral. Se sirven en copas o vasos pequeños y suelen beberse a una temperatura menor a los 12º para poder disfrutar a pleno su aroma.

El momento “mágico”: el brindis.

Y llega finalmente el momento mágico del brindis. No hay mesa de Navidad en la que no falte la botella de champagne.

Es quizás uno de los momentos mágicos de esa noche tan especial.

Poder brindar por un Año Nuevo, y por una vida mejor. Es la hora de las propuestas, de los deseos y de los proyectos futuros.

Para este Fin de Año, y si no tienes que conducir, por supuesto, prepárate un refrescante pero explosivo Cóctel de Champán

Cóctel de Champán para Nochevieja

Ingredientes:

Azúcar blanca. Cointreau. Curaçao Rojo. Brandy. Hielo en cubitos. Cáscara de limón. Cáscara de naranja. Guinda roja para decoración.

Preparación:

Poner una cucharada de azúcar bien repartida en una copa ancha. Añadir un poco de Cointreau, un golpecito de curaçao rojo y otro de brandy. Remover bien, añadir dos unidades de hielo y terminar de llenar la copa con cava. Extrae el zumo de una cáscara de limón y de una de naranja e impregna bien el borde de la copa con dicho zumo. Como decoración se puede añadir una guinda roja. Para tomar, remover antes ligeramente.

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