Las salsa son el toque mágico que transforma un plato sencillo en algo sublime. Hay salsas rápidas y sencillas, pero también las hay más elaboradas y con muchos ingredientes que unidos entre si concentran todo un mundo de sabores.
La palabra salsa proviene del latín salsus que significa sazonado con sal, y ciertamente los romanos creadores junto con los griegos sin ellos saberlo, de la cocina mediterránea, utilizaban muchas salsas.
Naturalmente las salsas evolucionaron como todo el mundo, y durante los siglos XII y XVII en Francia los cocineros de los nobles y los mismos nobles competían en la creación culinaria que ya entonces estaba reconocida como un arte.
En la mayor parte de las salsas las especias y hierbas aromáticas son elementos fundamentales. Los diferentes tipo de pimienta en grano o polvo, el azafrán o la cúrcuma para dar color a las salsas de pescado.
La albahaca es indispensable en las salsas italianas. El estragón, cebollino y perifolio perfuman suavemente las salsas de mantequilla. Otras hierbas aromáticas como el orégano, tomillo, ajedra y mejorana, secas, desmenuzadas, y mezcladas tienen múltiples aplicaciones.
Las salsas más comúnes son mezclas de ingredientes crudos o cocidos. Un ejemplo de ello es la vinagreta, las salsas a base de huevo y mantequilla, las hortalizas y los dulces destinados a postres.
Cada país tiene su cocina y sus peculiaridades pero es evidente que la cocina Francesa ha marcado la pauta.
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